
Vivimos en un mundo donde la cantidad de información nueva que generamos se duplica por momentos. Esto supone un problema a la hora de manejar la información y encontrar la interesante de la que no lo es.
Resulta, que de todas las herramientas que existen para poder discernir y buscar información de utilidad de manera proactiva, actualmente la más usada es el buscador de Google. Un punto de partida para muchas personas a la hora de encontrar la información que necesitan y, a su vez, un gran escaparate para las empresas que quieran poder destacar y atraer el público.
Pero ¿Cómo puede una empresa aparecer en las búsquedas de Google? Pues bien, para posicionar una empresa en Google contamos con 2 áreas de trabajo: el SEO, conocido como posicionamiento orgánico, y el SEM, o más conocido como posicionamiento de pago.
Sin entrar en muchos detalles, la respuesta es fácil: ambas estrategias son igual de válidas para posicionar una empresa. Y normalmente una estrategia de ambas es lo más recomendable.
Hace unos días os hablábamos al detalle de las estrategias de marketing digital y cómo se estructuran. Por lo que no ahondaremos en detalles de las diferentes estrategias en este artículo, pero sí abordaremos la parte de pago, el SEM, por su flexibilidad a la hora de obtener resultados a corto, medio y largo plazo siempre y cuando se disponga de presupuesto para ello. El cual suele ser considerablemente mayor a su equivalente SEO, aunque por contra tiende a funcionar mejor en el largo plazo.
Como hemos dicho, estas campañas son una de las muchas herramientas de las que dispones para vender servicios o productos en internet.
Teniendo esto claro, también es justo decir que las ventajas o beneficios que tiene la utilización de las mismas frente otras acciones.
La inmediatez es una de las ventajas de este tipo de campañas, porque las campañas de Google Ads permiten crear una campaña y tenerla generando tráfico en unos pocos días. Si bien depende de la dificultad del producto o servicio. Pero en general son campañas inmediatas una vez están creadas. Desde ese punto en adelante, funcionarán incluso mejor en el medio y largo plazo cuando se hayan ido optimizando en base a los datos y resultados obtenidos.
De esta manera si tienes un servicio o producto nuevo que quieras promocionar para llevar tráfico hacia la página de aterrizaje correspondiente o para generar un empujón en las ventas de un producto o servicio ya en funcionamiento, solo necesitaría unos días de configuración y ponerla a funcionar pudiendo salir en primeras posiciones desde el día uno.
Otra de las ventajas que te aporta este tipo de campañas es que puedes tener un control total sobre la inversión que quieras realizar y mover libremente dicha inversión para optimizar las campañas que mejor estén funcionando.
El principal objetivo de las empresas suele ser el de aumentar las ventas, por lo que este tipo de campañas son realmente rentables siempre y cuando se le invierta dinero suficiente. Sin olvidar que, como todo en el marketing digital, Google Ads requiere de una gestión, conocimiento y experiencia para que funcione de la manera más óptima.
Elaborar campañas de Google Ads te permite dirigir los anuncios a una audiencia o segmento concreto, por lo que los usuarios a los que dirijas los anuncios será un tráfico más cualificado ya que será más propenso a adquirir o contratar tu producto o servicio.
De esta manera rentabilizarás mejor cada euro que inviertas.
Con Google Ads puedes medir todo lo que hace el usuario desde el minuto uno. Esto te permite ver cómo están funcionando tus campañas, que anuncios son más efectivos y por qué, cuáles no lo son y lo que habría que modificar.
Todo esto permite, de nuevo, rentabilizar al máximo la inversión ya que, si una campaña no está funcionando puede ser pausada, eliminada o modificada y destinar el presupuesto asignado a aquellas que mejor estén funcionando.
Existen muchas otras ventajas, pero estas serían las principales respecto a una estrategia que suele ir de la mano como es el posicionamiento SEO. El cual tiene otras ventajas principales de las que carece Google Ads, sobre todo en tema de inversión.

Las campañas de Google Ads no son más que un conjunto de grupos de anuncios con un presupuesto, segmentación geográfica y otras opciones de configuración en común que las empresas utilizan para vender o promocionar servicios o productos o marca.
La plataforma donde se realizan y crean estas campañas se denomina Google Ads. A modo de resumen y para que te puedas ubicar, la estructura en la que se organiza esta herramienta es la siguiente:
Esta es la estructura general que sigue normalmente cualquier campaña de Google Ads, aunque como hemos comentado en uno de los puntos anteriores, dependerá del tipo de campaña que estés planteando o vayas a plantear.
Tipologías de campañas hay varias, y las formas de organizarlas y estructurarlas, aún más. Y todo depende del objetivo que se pretenda conseguir, para después crear la campaña que mejor se adapte a esa necesidad. Así como las limitaciones del producto o servicio, ya que no todos los tipos de campaña son ideales para todos los negocios.
Sabiendo esto, los tipos de campañas que actualmente hay:
Como se puede observar existe una gran variedad donde elegir, algunas de ellas son más sencillas de configurar y entender que otras.
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