
Cuando hacemos una búsqueda por internet, seguimos un patrón elemental: buscar, hacer clic, valorar el resultado y decidir si continuamos con la búsqueda o ya hemos obtenido la información que estabamos buscando. Ese vaivén tan frecuente encierra un fenómeno conocido como pogo sticking, que describe el “salto” rápido de un enlace a otro en una página de resultados.
Comprender por qué ocurre y qué revela sobre la calidad de la información es clave para mejorar, tanto la experiencia de quienes consultan como la utilidad de los contenidos que publicamos.
Cuando un usuario hace clic en un resultado de Google, entra a una página, no encuentra la información que estaba buscando y vuelve en un par de segundos al listado para probar con otro enlace, en los registros de comportamiento se queda un pequeño “salto” que los profesionales del SEO conocemos como pogo sticking.
Este concepto evoca al clásico juguete de muelle porque la sesión rebota rápidamente entre la SERP y varias páginas, una señal de que algo no cumplió con la expectativa inmediata del visitante.
Debemos mencionar que el pogo sticking no es lo mismo que la tasa de rebote. El rebote se produce cuando la sesión termina en la primera página visitada, incluso si el usuario pasó varios minutos consumiendo el contenido. El poco-sticking, implica regresar a la página de resultados casi de inmediato, por ese motivo se considera un factor de insatisfacción.
Respecto a si influye o no en el ranking de Google hay bastante confusión. En numerosas ocasiones, portavoces de Google han aclarado que no se utiliza como factor directo de posicionamiento ya que es complicado interpretar sin contexto.
No obstante, aunque Google insista en que no hay penalización, las propias guías de calidad y las diferentes actualizaciones mencionan que la compañía mide la experiencia de usuario y la satisfacción para priorizar los resultados que “reduzcan el contenido poco útil”. Si muchos usuarios saltan de un resultado a otro, los algoritmos concluyen que el contenido que ofrece una url en cuestión no es útil para los usuarios.
Aunque no hay herramientas que ofrezcan informes explícitos de pogo-sticking, sí es posible deducirlo mediante información que puede obtener de herramientas como Google Search Console:
Además, es posible emplear herramientas como Hotjar, para analizar las sesiones de los usuarios y ver donde se cortan los scroll y por qué el usuario abandona.
Reducir el pogo sticking no consiste en obsesionarse, sino en optimizar la experiencia de usuario completa. Una página puede tener un alto rebote y aún así satisfacer la intención del usuario, recibir enlaces naturales y tener una buena posición en el ranking. Cuando el rebote va acompañado de pogo sticking, sí es momento de revisar el título y meta descripción para comprobar si coincide con el contenido real o si el usuario esperaba otro formato.
En AB+ somos expertos en lograr no solo un buen posicionamiento, sino en conseguir resultados reales.