La calidad del contenido generado con IA

La calidad del contenido generado con IA

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En los últimos años, el contenido generado por IA ha pasado de despertar curiosidad a convertirse en una herramienta esencial para empresas, agencias y redactores. Gracias a modelos de IA como ChatGPT, es posible generar imágenes, textos o vídeos en cuestión de segundos pero con esta opción surge una pregunta… ¿es buena la calidad del contenido generado por IA? 

La respuesta corta es depende, pues la calidad no solo tiene que ver con la ortografía o la estructura gramatical, ámbitos en los que la IA suele rendir bastante bien, sino también con factores más humanos como el tono, la intención y la profundidad. 

La IA como herramienta complementaria, nunca como sustituta 

Lo primero que debemos entender es que la inteligencia artificial no piensa ni siente. Su función es crear contenido basándose en patrones aprendidos de millones de ejemplos. El contenido generado por IA no siempre aporta valor. 

Si usamos la IA como apoyo para redactar artículos, posts en redes sociales o campañas de newsletter, es importante verla como una herramienta de productividad pero bajo ningún concepto como un sustituto del especialista en cuestión. De hecho, los mejores resultados suelen darse cuando el contenido se revisa, edita y personaliza con criterio profesional. 

¿Cuándo es buena la calidad del contenido de IA? 

Hay situaciones en las que el contenido generado por IA es más que suficiente: 

  • Textos informativos y neutros, como descripciones de productos, guías básicas o resúmenes de temas objetivos. 
  • Propuestas iniciales de ideas: la IA puede ofrecer un punto de partida para redactar, titular o estructurar un contenido. 
  • Generación en masa de contenidos repetitivos, como fichas técnicas o respuestas frecuentes. 

Cuando pedimos contenido a la IA, hay que tener en cuenta que el resultado dependerá sobre todo de las instrucciones que se le de. Si posteriormente se revisan los resultados, el contenido puede ser coherente e incluso eficaz.

¿En qué contenido suele fallar la IA? 

La IA todavia tiene limitaciones importantes: 

  • Falta de profundidad o análisis crítico: aunque puede sonar convincente, muchas veces los textos son superfluos y no aportan una perspectiva original o insights útiles. 
  • Estilo genérico: si no se le entrena, la IA tiende a producir textos neutros, impersonales y algo “planos”. 
  • Errores de contexto o inventos: en algunos casos, la IA puede generar datos erróneos o directamente falsos. Además, es importante que cuando se le proporcione instrucciones para que redacte un contenido, se le el contexto adecuado para que el resultado sea lo más acertado posible. 
  • Problemas con el tono: especialmente en textos creativos o emocionales, le cuesta acertar con la intención, pues no emplea las diferentes emociones de forma adecuada. 

Aunque los textos generados por IA pueden servir de base, no se recomienda publicar contenido sin que sea revisado previamente, especialmente si está vinculado a la reputación de una marca.

Cómo mejorar la calidad del contenido generado por IA 

Para lograr contenido realmente útil, no basta con decir “hazme un artículo sobre tema X”, es fundamental seguir una serie de recomendaciones: 

  1. Dar contexto y transmitir un objetivo claro: ¿Para qué es el contenido? ¿Quién lo va a leer? ¿Qué tono deseas transmitir? 
  2. Proporcionar estructura y ejemplos: si esperas un estilo determinado, lo ideal es dar una muestra o indicaciones claras sobre el formato que deseas. 
  3. Editar siempre: aunque el texto parezca correcto, recomendamos que se revise para adaptarlo al tono que emplea la marca, corregir posibles errores y dar ese toque humano que lo diferencia del contenido generado por IA. La idea es transmitirle al lector que el contenido ha sido generado por un humano, pues cuando se indica que ha sido generado con IA, automáticamente pierde valor. 
  4. Combinar IA con SEO: la IA puede ayudarte a optimizar titulares, incluir palabras clave o reescribir fragmentos para mejorar la indexación en buscadores, pero siempre debe ser revisado por un SEO para comprobar que se adapta a las exigencias de nuestro buscador favorito. 
  5. Medir y aprender: analiza como funciona el contenido generado por IA entre tu audiencia. ¿Se comparte? ¿Convierte? En función de los resultados que obtengas midiendo podrás ir adaptando tu contenido y comprobando si este tipo de contenido funciona en tu estrategia o no. 

La IA, ¿amenaza o aliada? 

Algunos temen que la inteligencia artificial sustituya a redactores, periodistas o SEOs. En lugar de ver a la IA como una competencia, muchas marcas y profesionales estamos aprendiendo a convivir con esta nueva realidad y sacarle partido. 

No debemos verla como una amenaza, sino como una aliada. Las empresas no deben pedir a la inteligencia artificial el trabajo que hace un especialista porque el resultado a largo plazo, no será el que esperan. Si se da un buen uso, puede ser una gran aliada sin duda alguna. 

En AB+ utilizamos la IA en nuestro trabajo para tomar unas ideas de base y a partir de aquí, redactar el contenido. La clave está en entender que lo que marca la diferencia al redactar no es solo su corrección gramatical, sino la intención, la autenticidad, la empatía y el conocimiento detrás de cada palabra. 

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Susana

SEO y contenido

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